Ya me he quejado mucho de la carga de trabajo que he llegado a aguantar estos días. A veces es divertido, otras veces no, especialmente cuando acabo en el suelo con las rodillas raspadas y un pantalón roto, resultado de andar corriendo. Pero en general creo que soy más feliz (con todo y que mi perro me ha de extrañar).
Pero ayer viernes por la noche, cuando mi jefe a las 8.00pm sólo atinó a decir que me esperaba en el despacho a las 9.30am del sábado… un sábado de puente, porque lunes no trabajo. Un sábado que ya tenía pensado aprovechar en ir al DF a pasear con Agustin, avisándote un viernes después de la hora de salida… sencillamente hice un berrinche atemorizante.
Porque en realidad me enojé. Me molesté bastante. Y pues, no soy buena persona cuando me molesto.
Pero como siempre me sucede, mis enojos no duran nada y hoy por la mañana ya había perdonado a mi jefe. So, me encaminé a la oficina a las 9.15 y pasé por un Starbucks a comprarme y comprarle un café, para hacer las paces. So, cuando llegué a las 9.40 y ví que no estaba, ya me lo figuraba… y cuando dieron las 10.00am y seguía sin presentarse, ya comencé a sospechar cosas. A las 10.30 bajó una de las gerentes y cuando me vió preguntó si lo esperaba.
Resulta que el muy canijo estaba citado a las 9.30am a una junta con los Socios. De hecho estaban citados todos los gerentes.
¿Mi conclusión? Si él no podía disfrutar el puente por completo, quería joder a alguien mas (sospecho que todavía no se me quita el enojo por completo).
Sólo atiné a pedirle que le avisara que estaba aquí y que le subiera su café.







