Postales sin remitente
Suelo esconder mensajes y hablar bajo con la intención de que no me escuchen. Me sorprendo a veces cuando AgustÃn escucha un te quiero susurrado al viento y contesta aún sin yo esperar respuesta. SolÃa escribir cartas destinadas a alguien y guardarlas para mÃ. En mis cajones aún continúan papeles donde dibujé palabras que nunca pude decir, asà como aquellas en donde coloqué aquello que necesitaba decir, pero ya era muy tarde cuando lo intenté. Me gusta jugar a meter pequeños mensajes en los bolsillos para que mis pensamientos vayan en ellos. Aún cuando el significado nunca llegue a su destino, imagino que las palabras acarrean una fuerza intrÃnseca que magnetiza lo que siento de manera que aunque nunca lo diga, el sentimiento se abrace a mis palabras...
Cinco pasos para educar a niños lectores.
Aún no tengo hijos pero siendo observadora, he podido notar cierto patrón que rodea a un lector adulto y la nostalgia que rodea a alguien que le hubiera gustado ser mejor lector. La lectura, al igual que muchos otros hábitos, no es más responsabilidad de un educador que de la familia. Un maestro en apenas cinco horas tiene tiempo de enseñar a un niño a hacer planas del uno al mil, multiplicar, dividir y con mucho trabajo a sacar raÃces… que en pocos años y gracias al uso de las calculadoras se atrofiará. No intento menospreciar el papel del educador, sin embargo, él (o ella), funciona principalmente como una guÃa, no como el único sembrador del hábito. La casa es el nicho donde tomamos los hábitos como lo son la alimentación, el deporte y por...
Busquedas inesperadas
Comienzo a leer y me adentro a las estrafalarias ideas de un nuevo autor. Normalmente no cambio mucho, me acostumbro a cierto tipo de espectativas, me familiarizo. Sin embargo a veces resulta en libros de algo mas, que me hacen preguntarme… un millón de cosas improbables. Hoy he vuelto a preguntarme de casa. En casa continuamente me encontraba con hechos insospechados, con la grandeza de las minúsculas cosas que ocurren bajo la vista de todos. Poco a poco, en esta ciudad, fuà perdiendo mi asombro por ello. En mi arrogancia comencé a olvidarme de aquello que me hacÃa feliz. Simplemente porque me aseguro una vida repleta de seres fantásticos ocultos en las intersecciones de las paredes puedo parecer inocente. Y conforme me han asaltado...
El abuelo
Mi abuelo fué una persona de aquellas que podrÃan decirse encantadoras. Por mucho que supieras que hacÃa mal sencillamente era imposible resistÃrsele. Una historia que no sé si me inventé o si realmente existió fue el cortejo de mi abuela. Según sé en aquellos tiempos las muchachas solÃan ir a caminar al centro siempre dando vueltas hacia el mismo lado y los varones siempre dando vueltas hacia el lado contrario, de esta forma podÃan conocerse y entablar pláticas escuetas. Según mi escasa memoria, mi abuela le dijo a mi abuelo que dejara de hablar con ella, porque su madre no lo iba a aprobar. Cuando vió que el abuelo con una enorme sonrisa se acercaba a hablar con su madre y su madre aprobaba el que la cortejara no fué sino obra de su enorme...
Pociones para Pasiones
Afirmo la naturaleza diabólica de un café mañanero que es capaz de borrar lagañas y desvelos a las 8 de la madrugada, porque en lo que a mà respecta me he convertido en un ente burocrático que se presenta después de las 9 a la oficina, y lo confirmo al beneficiarme de sus remedios maravillosos desvanece-dolores-de-cabeza-y-aburrimiento-de-muerte alrededor de las 6 del dÃa, porque como todo ente burocrático he aprendido que todo aquel que entra tarde sale mucho mas tarde… Contar papelitos no se ha convertido en la misión de mi vida, aunque enmedio de la enésima carpeta que subo y bajo del mismo recopilador lo comienzo a dudar, pero los remedios y pociones sustitutos y alienÃgenas, porque no encuentro otra naturaleza orgánica, comienzan a integrar...
Cavilaciones imaginarias.
Todas las mañanas asumo el rol de levantarme mientras me hago pasar por profesionista, lo cual considero inadecuado, debido a lo amateur de mi comportamiento en oficina. El dÃa de hoy me propongo terminar la revisión del año, mientras se me acumulan dudas absurdas que intento responderme sola, antes de volver a correr con la contadora y que ésta termine manipulando mágicamente su aparato contador con una rapidez de vértigo mientras me despacha con una nalgadita o lo que es lo mismo… me siento como pendeja. Después de revisar por quinta vez la misma factura automática de uno de tantos supermercados, las cuales seguirán teniendo apariencia de una nota de caja, por mucho que el papelito de baño diga factura… comienzo a pensar que no alucino y...