Hay calor en el aire, un silencio sofocante, siento cómo la ropa se pega al cuerpo y cómo el cuerpo yace en mi lecho, carcel del alma de un demente que vive dentro, pasan de las doce y no encuentro el sueño… me lo han robado. El demente me ha asaltado con historias fantásticamente incrédulas, afianzadamente veraces. Me narra cómo se siente que te besen el cuerpo, parte por parte, beso por beso; me expone cómo se siente que te besen el alma, sueño por sueño, deseo por deseo; que te idolatren, que alguien te ame, y no te desee, que alguien te observe y no vea tu cielo, que alguien desnude su alma a tí, y no frasee incoherentemente a todo momento. Me ha dicho que se ha sentido, se siente vivo, alguien lo conoce y no tuvo que gritarle que estaba parado...

Suicidio

Ya no me siento, y se siente bien, se siente bien el no sentir nada, se siente bien el no sentir nada ni el miedo, se siente bien el no sentir nada ni el miedo ni el cuerpo. Y yo que sentía que al sentir que no sentía nada sentiría mas miedo, ahora que no siento ni la más remota idea de lo que sentí que sentiría cuando me llegara este momento. Pude haber sucumbido ante aquellos posesivos, egoístamente afanosos que al sentir que yo ya no sentia su martirizante sentir, quisieron que regresara y sintiera. Como quisiera, ya despues que he sentido el mismo cielo, hacer climax de no sentir, y llegar al mismo tope del existir, es tan dificil no sentir nada, que aquel que llega a sentir que no siente nada, siente su cuerpo que yace en el cielo. Agonía suplicante,...

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