Willow
J

“Es difícil guardar un secreto cuando lo llevas escrito por todo el cuerpo.”Los padres de Willow murieron en un trágico accidente de coche, dejándola no sólo con el dolor que supone enfrentarse a una pérdida sino también con el peso de la culpabilidad, ya que era ella quien conducía. Ocho meses después, su hermano mayor casi no le habla, cree que sus compañeros de clase le culpan por lo ocurrido y Willow se evade del sufrimiento con el que carga marcando todo su cuerpo con las heridas del pasado. Pero cuando un chico llamado Guy descubra su secreto, nacerá una intensa relación que conseguirá sacarla de ese mundo extraño que ella misma se ha formado.
No sé si es que este tipo de comportamiento se está volviendo más común (y al mismo tiempo más alarmante) o el por qué, pero lo he visto retratado con más fuerza en los libros juveniles. La protagonista de esta historia (Willow), se autoinflinge heridas con el fin de mitigar la culpa. Creo que leí este libro más bien por morbo, porque no sabía con qué era lo que me iba a salir la autora. Al final, tal vez la solución que le dió no resulta dramática, ella decide dejar de hacerlo.
¿Es posible?
¿Es posible para una persona que se ha vuelto dependiente de algo dejarlo con la misma facilidad con la que.. no se?
A mí me cuesta trabajo desprenderme de mi ropa vieja, no veo cómo podré estar deshaciendome de algo que se ha convertido en una muleta de mi vida diaria.
La historia me conmovió desde otro punto de vista. Desde el momento en que Willow confiesa los sentimientos de celos para con su sobrina, porque la atención que su hermano tiene con ella es la de un padre… ella simplemente dice que no va a volver a ser la hija de nadie. Que nadie va a volver a sentir ese lazo incondicional que tenía con ellos. Tal vez me conmovió porque en mi interior, uno de mis miedos es que los míos dejen de existir.
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