Katayama Kyoichi
Después de haber leído Tokio Blues, quise encontrar algo que pudiera dejarme ese sentimiento. Con el reciente buum por los autores japoneses, han caído en nuestras manos varios libros con los cuales experimentar, y este específicamente fue uno de aquellos que comencé a leer.
Es hermoso desde el punto de vista mínimo, en donde la historia se desarrolla sin percances, sin antagonistas, en donde las situaciones son las que nos arrastran a actuar de una determinada forma, pero el flujo parece ser simplemente “natural”. Parece ser una historia que pudo haberme pasado hace años y que es parte de un punto en la memoria que estoy descubriendo.
Es hermoso… es un rito a los que se han ido, una manera de encontrar un vínculo y un momento para darles un descanso. “Estaremos juntos”, o al menos nuestras cenizas lo estarán un día… ya que nosotros dos no estuvimos destinados a ello.
Sakutarô y Aki se conocen en la escuela de una ciudad provincial de Japón. Él es un adolescente ingenioso y algo sarcástico. Ella es inteligente, hermosa y popular. Pronto se convierten en amigos inseparables, hasta que un día, por primera vez, Sakutarô ve a Aki con otros ojos, y la amistad cómplice se transforma ineludiblemente en una pasión arrebatadora. Ambos viven una historia capaz de trastocar los sentidos y borrar las fronteras entre la vida y la muerte.


