Carole Wilkinson
Libro 2 de El Guardian de los Dragones
Una vez que Danzi abandona a Ping con la única compañía de Kai, ella debe de protegerlo como única misión y como guardiana del dragón.
Para ello tiene que pasar sobre el Nigromante que aún sigue persiguiendo a Kai y al mismísimo emperador. Aunque al principio la aventura no parece sino una continua etapa de niñera, cuidando y alimentando a un bebé… Ping se desespera, porque nadie le ha dado las instrucciones para poder llevar a cabo su tarea y duda continuamente de si la esta ejecutando adecuadamente. Finalmente debe abandonar su refugio y comenzar nuevamente a correr, buscando un lugar para que Kai se encuentre a salvo.
Ping cree que el cachorro de dragón está a salvo en el santuario de la montaña Tai Shan. Sin embargo, mientras su destino siga unido al tan ambicionado dragón, Ping nunca estará a salvo. Amigos y enemigos descubren el santuario casi al mismo tiempo y Ping no sabe en quién puede confiar. La muchacha deberá enfrentarse al nigromante, quien no renuncia a su despiadada persecución para apoderarse del dragón, y tendrá que encontrarse cara a cara también con el joven emperador, quien la nombró guardiana imperial de los dragones y a quien traicionó al ayudar a escapar a Danzi. Mientras el viejo dragón la visita en sueños para ofrecerle sabiduría y consejos, Ping debe encontrar el valor y la fuerza necesarios para enfrentarse a sus enemigos y cumplir con su deber: proteger a Lung Kai Duan, el travieso cachorro de dragón.


