Vida diaria de un choco en la ciudad de los angeles.
Nunca he podido quitarme el vicio de seguir en la cama un poco mas después de que el despertador suena, he conseguido engañarme cambiando la hora de todos los relojes, de manera que nunca sé si ya voy tarde…
Mi perro, el Killer, siempre duerme conmigo en la cama y tan sólo levanta la cabeza cuando vé que ya comienzo a moverme. No es hasta que tomo mi telefono y apago el radio que se dispone a seguirme a bajar las escaleras.
Mi viaje siempre depende del lugar en el que trabaje. En caso de falla siempre está el despacho, que queda a menos de diez minutos viajando por el periférico.

Ya en el despacho me siento en mi área común (desde que me quitaron mi cueva). Siempre es saludar al mago y luego ir por un café… En estos dÃas mi asignación no comienza sino hasta las 4 de la tarde, asà que tengo toda la mañana para planear mis entrevistas.
Para ser choca me hace falta espontaneidad y tengo una conciencia excesiva del miedo al ridÃculo. Lo mas normal es que me contente con mirar la ciudad y de extrañarme todos los dÃas por estar en ella. Me extraña mucho, mucho. Pareciera que todavÃa no termino de creer que estoy viviendo en una ciudad distinta a Villahermosa. Me extrañan los colores, el número de autos, la parquedad de la gente y la falta de congestionamiento.
Me extrañan los altos edificios, las continuas construcciones, el ataque del diseño. Me surge una enorme curiosidad al ver los lotes baldios crecer con absoluto orden y que incluso la maleza se las arregle para lucir estéticamente aceptable.
Si puebla fuera una persona la visualizarÃa joven, muy bien vestida, bastante desconfiada y muy pendiente de lo que los demás dijeran de ella… eso sin embargo no le impedirÃa salir de fiesta cada noche.
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Compañera del mismo dolor! es taaan difÃcil despegarse de la cama en las mañanas… y aunque casi siempre soy consciente de que esos minutos ocasionan que tenga que correr todo el camino, no lo puedo evitar.