Cavilaciones imaginarias.
Todas las mañanas asumo el rol de levantarme mientras me hago pasar por profesionista, lo cual considero inadecuado, debido a lo amateur de mi comportamiento en oficina. El dÃa de hoy me propongo terminar la revisión del año, mientras se me acumulan dudas absurdas que intento responderme sola, antes de volver a correr con la contadora y que ésta termine manipulando mágicamente su aparato contador con una rapidez de vértigo mientras me despacha con una nalgadita o lo que es lo mismo… me siento como pendeja.
Después de revisar por quinta vez la misma factura automática de uno de tantos supermercados, las cuales seguirán teniendo apariencia de una nota de caja, por mucho que el papelito de baño diga factura… comienzo a pensar que no alucino y que la suma del subtotal y el iva no es igual al Total que está marcado… pero eso ya lo intuÃa mi abuelo, cuando me entrega las notas del supermercado para hacer las cuentas mentalmente y prefiere pasar por desconfiado que dejarse robar los centavos.
Alrededor de las 7 de la tarde, porque a esa hora y gracias al “delicioso” horario de verano sigo viendo el sol, me encuentro hasta el copete de papeles. Mi compañera ya se ha dado cuenta, pero otra cosa ya no puedo hacer. Desde hace unos minutos decidà que mi hipótesis de vida de bibliotecómana tampoco hubiera funcionado, el cielo de las bibliotecas literarias no es tan extenso y bien pagado como para haberme dado un nicho.
Despues de horas manipulando carpetas he terminado con una muñeca indispuesta… si fuera la muñeca Barbie no serÃa ningún problema, la mandarÃa a buscarse un marido como los que pasan todo el dÃa bajo la ventana de mi arco… sin embargo la indispuesta ha sido mi mano derecha… hace unos años comencé con mi paranoÃa de túneles imaginarios y comencé a cambiar de mano, pero a la hora de hacerla de cargadora de papeles no hay mano, ni derecha ni izquierda que quede suelta. Esperaré a la siguiente semana para ponerla a descansar.
Este dÃa ha sido lo suficientemente largo… y todavÃa lo que queda. Un paseo por el despacho mientras alguien encuentra razones para sacarse de encima algo de trabajo y darselo a la experta… experta papanatas.
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Que bonito, que bonito…
por eso mejor escribo y no cuento números… ya sé que tengo que pagar un precio por eso, pero es lo que me gusta.
Me siento igual… tengo un negocio y pues, ¡la contabilidad no se hace sola! Ahora mismo estaba calculando el pago del ISR y en verdad no es difÃcil, lo difÃcil es tener todos los papeles ordenados… y tener dinero para pagar :P
Saludos.
Excelente manera de escribir, felicidades