o El trabajo de auditor es trabajo de cargador

Hoy me encuentro cómodamente sentada en un maxi escritorio… que no me pertenece. Tengo un gabinete en el cual guardar papeles, sin embargo este escritorio no es sólo mío, sino de mi pequeño departamento. Los papeles ahí guardados nos pertenecen a todos o son legajos que no han sido entregados. Nada de flores, fotografías. Se mantiene tan plano como el día en que nos lo dieron, y ahora me he fijado que hoy hace falta hasta el teléfono.

Vengo saliendo de una larga asignación, a la cual le estoy ya preparando los resultados, sin embargo esto no es extraordinario. Mi vida ya no transcurre en un sólo lado. Trabajo viajando y hoy al llenar mi reporte tuve que notificar que no sé qué haré ni el día de hoy, ni el de mañana, ni el de pasado mañana.

Normalmente cargo en mi maleta una laptop con todos sus utensilios, una serie de carpetas y libretas en donde anotar pendientes y avances, llevo terriblemente ordenados mi colección de 4 plumas y lapiceros, un quita-grapas, una pequeña agenda que todavía no llevo al día, un marcador, una memoria usb, una palm (en donde guardo infinidad de libros para leer mientras no hago nada), su correspondiente cable, un sobre de café con leche, una caja de chicles, dos frascos de crema y dos labiales. He dejado de lado la organización minuciosa de todo esto, de lo contrario ya cargaría con cepillo de dientes y pasta, porque a veces se me exige no comer en casa.

Me muevo, me pierdo y me vuelvo a encontrar.
También cargo un vaso, que pienso cambiar por un termo para café.

Cambio de escritorio cada semana, lo mismo que de compañeros de oficina. Trabajo conociendo personas y presentándome. Sonriendo enormemente para evitar problemas y que se me entregue rápidamente cualquier información. Evitando problemas… ya que no estaré mucho tiempo ocupando un espacio.

No tengo cajón para el auto, pero afortunadamente, sigo con auto.
Sigo pensando que es divertido mi trabajo, conocer personas y nuevas instalaciones… tal vez en dos o tres años pueda llegar a ser monótono, cuando conozca a todas las empresas que lleva la oficina y mi visita sea como la del dentista.

Sigo en la busqueda de una mochila mas cómoda y peleando por el derecho de una unidad dvd. En ocasiones pienso si sería mucho más sencillo cargar con una impresora portátil y a veces me respondo que si.

Hoy por hoy mis floreritos y velas quedan guardados en casa, entre los estantes de un librero que día a día va recargándose mas. Pobres de ellos que ya no les toca caminar. Tun tun tun… sigo caminando como auditor.