Los 3 demonios enjaulados.
En un principio eran imaginaciones mÃas, encontrar sombras que desaparecÃan rápidamente en los vértices de cualquier recámara, después comencé a pensar que habÃa algo mal en mi vista, sin embargo el oculista lo descartó. Mi siguiente paso fué el divan, y aunque el psicólogo renacentista quiso tomarme por conejillo ofreciéndome una lobotomÃa yo temà por mi corte de cabello excepcional, que no por el cerebro de por sà defectuoso. Y después de salir corriendo mientras el pretendiente a lobotónomo, hipnotólogo y satisfagolotodólogo sacaba sus instrumentos de placer/morbo de su herrumbrado armario (porque tal parece que elegà al único psicólogo obsceno que no habÃa tenido clientela en 5 años y se encontraba urgido), me dije que debÃa de vivir con ello, que después de todo era cuestión de acostumbrarse a observar sombras en todos los rincones del mundo.
Ese dÃa les perdà el miedo e intenté verlas como cotidianeidades, mas poco sabrÃa que las sombras ese mismo dÃa me perdieron el miedo igualmente y comenzaron a mostrarse como eran realmente.
¡Demonios! Tres esbirros fatÃdicos poco parecidos a aquellos que ninguno encontrarÃa ilustrado en el ocultismo. Demonios ciertamente, pero comenzaba a dudarlo cuando sus más acertadas diabluras consistÃan en mover las cosas de lugar y después de minutos devolverlas después de haber rebuscado en casa por ello.
Eran pues cierta clase de demonios que habian sido expulsados tanto de un lado como del otro debido a su similitud a cierta raza zonzos. ¿Alebrijes? ¿Cardúmenes? En efecto, eran algo extraño… pero después de unos cuantos años de vivir con ellos me he acostumbrado a sus fallidas trampas y asà como ellos intentan acongojar mi existencia, yo intento por todos los medios acongojar la suya.
Sea pues esta una serie de relatos de lo que debo aguantar viviendo con tres (o serán mas) demonios perpétuamente enjaulados a mi prescencia, ya que se encuentran como grilletes, aferrados a mi alma en espera de algún momento poder tragársela. Aunque esto último lo dudo al ver el tamaño de sus groserÃas.
Related posts:
Has sido elegido(a) para hablarme de tus malos hábitos.
Más información en http://aldoara.blogspot.com/
No quiero! No quiero! No quiero! N quiero!
:)
Creo que todos tenemos nuestros demonios, algunos nos son sólo sombras, se materializan y hasta salen en la tele ¿No estamos hablando de los candidatos presidenciales?