Debería estar celebrando el nuevo año y al contrario sufro de un desfase temporal en donde me encuentro escribiendo de diciembres y costumbres familiares.

En cierto momento de mi vida asumí la responsabilidad de adornar el árbol. Unos años era una carga, otros era todo un placer. Este año fue el pretexto para encontrar la casa un poco mas mi casa.
El primer domingo de diciembre fué aplazado al segundo, dándo la casualidad de caer en mi cumpleaños. Mi padre y hermana viajaron a pasarla conmigo y a cumplir con la reglamentación de un arbol navideño. Mi madre ya hacía dos semanas había comprado adornos de pasta, que fueron complementados con esferas.
No ha sido el mas hermoso que he puesto, a estas alturas del mes las ramas del arbol han cedido y hay esferas rodando por el suelo, sin embargo ha cumplido mis expectativas.
Ahora tan sólo queda esperar a los Reyes y a la rosca para decirle adios al aroma de pino en la sala de mi casa.






Enero 3rd, 2006 at 6:27 pm
aah nada mas agradable que llegar a casa con ese olor a pino… aun recuerdo aquellos dias… el problema es quitarlo y limpiar, en especial si tienes alfombra espero que esa no sea tu responsabilidad hehehehehe, un saludo, Feliz Año
Enero 4th, 2006 at 8:51 pm
“….Este año fue el pretexto para encontrar la casa un poco mas mi casa….”
Me gusto eso.
Enero 12th, 2006 at 6:29 pm
Quiero comprar el libro el Caballito Jorobadito… por favor dejenme saber de algun lugar… mi esposo quiere leerlo…
Gracias…
YOLANDA