Es dificil ya recordarla, mi memora falla tantas veces que viene a mí nuevamente entre nubes diluídas y un vaho de regadera caliente… de una larga y apetecible ducha caliente.
Solo unos cuantos retazos de memoria, salvados gracias a un muro de albumes de fotografías y a unas cuantas cintas de audio, en donde todavía puedo escuchar su voz, perdida entre tanto. Pequeña diablilla gustoza de molestar.

Momentos llenos de gritos de atención, gritos y gritos… como si la atención nunca fuera bastante y quisiera todavía mas, con reminiscencias de desventuras y la constante eterna de agradar a los demás. La necesidad de ser querida, bendita necesidad que no termina de desaparecer.
Pequeña señorita siempre vestida de gala sin ánimo de reproche. Un eterno disfraz señorial de vestiditos blancos y zapatos de charol. Sin lugar a descargo, la niña buena de mamá.
Largos viajes tan sólo mirando el pavimento. Aprendiendo a quedarse callada. Mirando eternamente por la ventana, sentada, callada… dormida, para despertar y volver a callar. Jugando sola con muñecas, armando sola cuentos en la cabeza, que no logro contar.
Disfraces y locuras solo para ella. Descaros en silencio y la pose perfecta, callada y quieta. Siempre la imagen perfecta… ¿qué dirán los demás?







Abril 5th, 2005 at 2:11 pm
eres tu?? que bonita eras.. chale te descompusiste en el trayecto…jajajaj