Mi perro necesitaba ir al peluquero urgentemente. So… fuimos él y yo.
Lo que no contabamos era con una pequeña jugarreta del destino.
Mi veterinario tenía en sus oficinas un curso de la sociedad canófila mexicana. Con suerte era de estética canina.
El Killer fue tratado como un rey por solo $100 pesitos y tiene el corte de pelo mas bonito de toda su vida.










