El libro de los Cuentos de Amor
A
Un domingo ya solos, después de haber visto partir a una hermana en el autobús. Después de haber comido finalmente una pizza y muertos de cansancio. Para no extrañarnos prematuramente bajamos a caminar.
- ¡Ya no mas libros!
Me repetÃa una y otra vez, mientras trataba de encausarlo hacia la CONACULTA. Lamentablemente la discusión se tornó un poco más seria con cada palabra, mientras recordaba que estuvieron a punto de atropellarme en mi muy mala maña de no saber cruzar la calle. Asà que decidimos registrar el equipaje, sacar un libro y sentarnos en el piso a esperar.
Ya nos comenzaba a dar nostalgia, sà que comenzamos a leer, a veces en voz alta… a veces al oÃdo. Mientras él miraba distraÃdamente a las personas que pasaban a nuestro lado, mientras jugábamos a discutir qué personas encajában más en un papel u otro. Mientras reÃamos al ver al niño catarina y yo le decÃa que asà vestirÃa a nuestros hijos y él comentaba de los traumas psicológicos que le acarrearÃa.
Nos reÃamos de las historias que leÃamos porque comenzamos con las raras historias africanas, y cuando ya sólo quedaban minutos me levanté, nos besamos y me fuÃ. Nos buscábamos la mirada mientras la escalera eléctrica hacÃa lo suyo, una querida maña de este par de locos la de mirarse hasta el último instante. Rogaba por no encontrar a nadie, los vuelos vuelta a casa suelen ser molestos cuando se te oprime el corazón y tienes que mostrar sonrisas y el gusto de ver a una persona de la que ráramente te acuerdas.
No querÃa nada pesado, porque sabÃa que mi cabeza darÃa vueltas. Y sin embargo enmedio de tanta gente un libro puede ser un escudo que grita “Estoy ocupada, no me molesten”.
Extraño es que éste, a pesar de ser uno de aquellos libros que no se prestan atención tenga tanta historia a su alrededor. Como de que lo và desde hace poco mas de un año y desde entonces quise tenerlos, y leerlo. Nunca pude vislumbrar su contenido y me daba mucha curiosidad.
Es curioso ciertamente, muy curioso. Las historias amorosas van de todo tipo de amor. Me decÃan que por qué darle una descripción, un adjetivo al amor. Que eso lo degradaba. Y al parecer el libro estaba de acuerdo, porque narraba el amor como un sentimiento completo, con amor al padre, con amor rencoroso, amor celoso, amor en todas sus expresiones narrados desde antaño y traÃdos hasta ahora por la buena costumbre de contar.
Cuenta la recopiladora que en un principio a muchos de estos cuentos los quizo adaptar. Sin embargo, ¿adaptar a qué? Se preguntaba seriamente acerca de cuál de todas las culturas era la más apta para sobresalir. Si serÃa un libro para un tipo especial de personas. Y si cometerÃa la imprudencia de modificar algo tan añejo por considerarlo obsceno. Bien… no lo hizo finalmente, cuenta. Y es por eso que el más gracioso de todos los cuentos narra a un viejo cacique ofreciendo la mano de su hija al hombre aquel que fuera capaz de romper una roca con su miembro. En fin, existe un relato para todo tipo de amor, aunque este no sea el amor con el que estemos más identificados.
Sin embargo creo que me compliqué demasiado esta descripción y ahora ya no será del libro mismo sino de lo que el libro mismo provocó en mÃ.
Después de todo los libros son para vivirlos y a este lo vivà completamente. No paré de vivir por leerlo y sin embargo… tampoco dejé de leerlo para vivir completamente apartada de las letras.
Es un libro de coexistencia mutua. No será de aquellos que puedan decir que han cambiado tu vida, y tampoco de aquellos que es recomendable mostrar a un niño pequeño, pero… es grato leerlo.
Related posts:
Te Quiero Mucho
Hola quisiera tener alguno de estos argumentos en mi e_mail