El camaleon y otros cuentos

El camaleon y otros cuentos

Anton Chéjov

Uno de tantos domingos lejanos, uno de los mas queridos, al despertar TT me dijo “Te he traído un libro”. Y cuidadosamente lo buscó en su maleta para dármelo, en ese instante me dijo “Lee Vanka”. Y como Du es niña buena mientras TT desayunaba ella leía Vanka en voz alta.

Fué hermoso, fué inocente, y al mismo tiempo fué trágico. Tanta inocencia hace vulnerables a los personajes, y Chéjov se encargó de que todos los suyos fueran mas que niños, frágiles, casi tan delicados al contener tanta inocencia que lamentarías romperlos con una hiriente verdad.

Pero Chéjov lo hace. Los va creando poco a poco para después romperlos de un manotazo. Nos deja en el hilo del sentimiento, pendidos de algo roto, pero a la vez algo tan hermoso.

Vanka fué precioso, quizá demasiado.
Pero también hubieron otros cuentos que quedaron grabados en mi memoria.
La esposa del farmaceuta, con la inocencia de una mujer con un marido que no la llena y su pequeña desgracia en la madrugada.

Pero tal vez el más frágil de todos ellos no haya sido un niño, sino una mujer que actuaba de puta y que creía que eso era lo que debía hacer. Con este cuento finalmente entendí que los personajes no eran inocentes del todo, sino que simplemente todos ellos estaban colocados en un marco en la que la gente aceptaba su situación tal cual.

Analizando un poco tal vez lleguemos a la conclusión de que todos los personajes están situados en la misma situación. Todos ellos van saliendo de una Burguesía, en donde el amo es amo y el siervo siervo. Un tanto bizarra esta ideología si no consideras la situación en la que se vivía.

Sencillamente es inocencia. Un mundo mas simple que se fué extinguiendo.

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