DuVeth
Lo que nunca jamás pudimos medir fue nuestro amor, porque era infinito. Era sí, como cuando Palinuro le preguntaba al abuelo cuánto lo quería. “Mucho, muchísimo” le contestaba el abuelo Francisco. “Pero ¿cuánto, cuánto, abuelo? ¿De aquí a la esquina?” “Más, mucho más.” “¿De aquí al parque del Ajusco?” “Más, muchísimo mas: de aquí al cielo de ida y de regreso, yéndose por el camino más largo de todos y regresando por un camino todavía más largo. Y eso después de dar varios rodeos, de perderse a propósito, de tomar un café con leche en Plutón, de recorrer los anillos de Saturno en patín del diablo y de dormir veinte años, como Rip Van Winkle, en uno de esos planetas donde las noches duran veintiún años: porque a mí me gusta levantarme temprano, cuando menos un año antes de que amanezca.”
* * *
Después, ella me propuso que la integrara a nuestro cuarto. O no, quizás no fue así. Quizás estaba yo un día pintando nuestro cuarto por la sinfinésima vez y de pronto el pincel siguió los hombros de Estefanía y dio con sus ojos. La reconocí al momento y la invité a bailar. Hacía tantas horas que no nos mirábamos la cara, que casi le planto un beso en plena Avenida Cuatro. Le propuse que viviéramos juntos; me dijo que sí y desde entonces caminamos juntos, desayunamos juntos, escribimos juntos y tantas cosas hicimos juntos, que las malas lenguas dijeron que cuando hacíamos el amor también lo hacíamos juntos.
* * *
Ella soñó que se quedaba dormida.
Yo soñé que nos despertábamos dentro del mismo sueño.
“¿Estamos despiertos o soñando?”, me preguntó, un poco alarmada.
“No tengo la menor idea – le contesté -. Pero dicen que si uno se pellizca y le duele, quiere decir que está despierto.”
“No lo creo: uno también puede soñar que le duele.”
“De todos modos, vamos a hacer la prueba”, le dije y le pellizqué un pezón.
Ella me pellizcó el ombligo.
“No me lastimaste”, dijo.
“Tú tampoco”, le confesé.
“¿Quiere decir que estamos soñando?”
“No, quiere decir, simplemente, que nos amamos.”
“¿Qué vamos a hacer con el vaso?”
“¡Maldición! – grité -, ¿por qué carajos me recuerdas ahora el pinche vaso? ¡Sepa la chingada qué vamos a hacer con ese cabrónhijodeputavaso!”
* * *
Tuvimos que hacer el amor en silencio, y nos limitamos a comunicarnos tan sólo con el lenguaje de nuestras lágrimas, nuestros besos y caricias, nuestros eructos y nuestros gestos, sin decirnos una sola cosa ni en español ni en ningún otro idioma. Pero a cambio de esto, y para que mi prima viera que en efecto yo hablaba más de un idioma vivo y más de una lengua muerta, un día la besé en francés. Ella se limitó a bostezar en sueco. Yo la odié un poco en inglés y le hice un ademán obsceno en italiano. Ella fue al baño y dio un portazo en ruso. Cuando salió, yo le guiñé un ojo en chino y ella me sacó la lengua en sánscrito. Acabamos haciendo el amor en esperanto.
* * *
En cuanto a los objetos nos dimos cuenta que era posible adelantarles algo de la felicidad que tendrían en el cielo, ya fuera dejándolos que no hicieran nada o poniéndolos a hacer cosas muy distintas de las que hacían siempre. De manera que durante un buen tiempo nos orinamos en el lavamanos, limpiamos los zapatos con mayonesa, comimos sopa con tenedores, dormimos debajo de la cama y dejamos de contestar el teléfono.
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Yo deberia de haber leido esto antes :( pero no.. ups… comenzare a leer de nuevo…
besitos
Hola Du
Me encantaron esos trocos de palinuro, tendre que conseguirlo y leerlo .
y ya veras que se te ocurrira algo de un momento a otro, siempre anda uno con rollos en la cabeza, yo aveces los escribo, aveces algunos son tan personales que prefiero guardarlos para mi y otros tantos se me olvidan pero pasados los dias los vuelvo a recordar y los escribo :D.
y bueno has de saber que me encanta lo que escribes y como lo escribes, el tuyo fue el primer weblog que visite y he visitado varios mas, pero sigo pensando que el tuyo es el mejor de los que he visitado y me motivo a poner el mio. ahi cuando tengas tiempo date una vuelta.
Saludos.
me ha impresionado saber que hay gente por el mundo que conoce a palinuro y que ademas le gusta y lo disfruta. él me ha acompañado desde hace cuatro años y no me canso de leerlo. no he leido nada de du veth y sus demonios, lo hare pronto, aunque resulte complicado tener a lado a los mios.
Palinuro es un descubrimiento de la belleza-palabra o de la palabra-belleza o de los dos, incluidos los sueños. Palinuro es mi sombra, desde que lo descubrí hace 20 años…ahora lo disecto, como se hace con los cadáveres infinitos: es mi tema de tesis y aun lo amo.