están plasmados aquellos momentos
como murales en sus paredes,
la historia de un pasado
que diviso con nostalgia
por lo que pudo ser,
mas no es la pena quien me arropa de ese ayer que ya se fué.
Tantos años transcurridos.
Han volado como ráfaga
arrasados por el viento enfurecido.
Lluvias, tormentas,
huracanes, torbellinos,
vendavales y toda clase de tempestades
embestían con poderío por doquier.
…Mas no es la pena quien me arropa,
es sólo la nostalgia de el ayer
de que fué y no pudo ser.
Nostalgia de lo que no pudo.
Maria Teresa Osorio
Abro una gaveta y desperdigo viejos papeles y fotos ajadas que han visto pasar mejores años y ahora se encuentran carcomidas por el sol aferradas a un recuerdo inamovible de otros días en donde el sol era un tanto más amarillo y las luces de la calle iluminaban toda mi vida.
Y reviso nuevamente mis viejas libretas llenas de anotaciones en los márgenes de ciencias naturales y unas matemáticas que siempre salieron a mi encuentro como un bálsamo, en donde volcaba todos mis esfuerzos y adormecían paulatinamente todo lo que me rodeaba, hasta abstraerse en un sólo número y encontrar el resultado de la suma de todos mis esfuerzos y de todos mis paseos nocturnos observando el mismo lugar.
Me hacen sonreir aquellos pensamientos que tuve.
Y sonrío nuevamente al rememorar todas las situaciones que tuvieron que pasar antes de que lograra escribir una letra que recordar después.
Tuve muchos momentos buenos, ¿malos? no lo recuerdo. Esos se hayan escondidos en laberintos o están transfigurados en hermosas casualidades que desembocaron en regalos maravillosos, inapreciables, siempre presentes, y siempre tan ausentes.
Vuelvo a ver más detalladamente todo aquello que me sucedió y encuentro mis pasos bien marcados en el piso y las bifurcaciones que fuí tomando en cada momento. Miro así mismo aquellos momentos de los que no podré escapar jamás y todas las preguntas que resultan: “y si….”; todas aquellas absurdas preguntas que nunca podré resolver.
Vuelvo a mirar mis papeles y los guardo uno a uno cuidadosamente dentro de mi gaveta. Viejas agendas, libretas llenas de papeles, fotografías; todo vuelve a su lugar. A dormitar placidamente en espera de otro momento de nostalgia.







Marzo 23rd, 2004 at 8:50 am
…o talves la vida sea una de aquellas libretas… abierta al azar, y estamos viviendo la nostalgia, de cuando las luces eran más intensas y la acera mojada brillaba mas… aquello a lo que llamaré irrealidad enferma.