Mar 24

La plaza de Santo Domingo

Es muy difícil saber quién fue más importante para mí, si Palinuro o Estefanía. Lo que es más, a veces no podría decir quién fue primero, a quién conocí desde siempre, quién se instaló en mi vida con sus palabras y sus ademanes antes que el otro y me pescó de un pie con la puerta para que no huyera y le contara al que llegó después los episodios, las señales y los amores luminosos de la historia del que llegó primero.

…y tantas veces él -Palinuro- y ella -Estefanía- me pidieron que les contara cómo había conocido al otro, qué tanto lo estimaba o la adoraba, qué clase de ardor anfibio había sentido al tocarla -o al verlo- en un té danzante o en la excursión a Las Dinamos, o bien qué traje de qué color y qué mejillas de qué arte me había puesto para decirle: «Buenas tardes, Estefanía», o: «Cómo te va, Palinuro>, que me di cuenta de que uno y otro se morían de celos entre ellos mismos. Y yo, en la forma más malévola que pude, echando mano de los pocos residuos deportivos que me habían dejado los años, decidí confundirlos más todavía. Pero nadie me supo prevenir que al jugar con esas lágrimas que visitan el rostro de Tántalo sediento sin que nunca mojen sus labios, yo iba también a quedarme, siempre, con una sed de saber más de ti, Palinuro, y de ti también Estefanía, y yo mismo confundido sin saber quién fue primero: si tú, Estefanía, o yo, Palinuro…..

Fernando del Paso
Palinuro de Mexico

Este fin de semana estuve de viaje.

Y enmedio de este viaje logre hacer otro enmedio de todo y de todos.

En un momento en el que subi al taxi y escuche a mi padre dando las indicaciones de siempre para ir al centro escuche el nombre magico. Y en un momento me encontre recordando las ensoñaciones y connotaciones que convenia conmigo ese lugar.

La plaza de Santo Domingo.

En el momento en que llegue comence a ver las ventanas, los departamentos. Buscaba a los redactores de cartas que se encargaban de escribir la correspondencia de quien no sabia hacerlo.

Buscaba una ventana, una sola, que estuviera abierta y que pudiera notar que habia algo mas que cajas y bodegas dentro. Ansiaba ver la vida y a una pareja dentro. Hubiera saltado de gusto al notar que alguien se besaba en ese lugar.

Y es que soñaba con Palinuro y Estefania.

No pude evitarlo. Mi novela favorita me vino a la cabeza con tan solo escuchar ese nombre. Y recorde anecdotas de espejos, el millar de nombres que tienen las cosas y la forma en que Palinuro amaba a Estefania. A veces arrobadoramente y a veces la odiaba y le decia perra.

Esas interminables descripciones de su departamento en la Plaza de Santo Dominto de un momento a otro surgieron en mi cabeza y comence a soñar con Palinuro borracho trajinando en los alrededores.

Buscaba en las calles antiguas boticas, cantinas, e incluso a una persona con un Ojo de Vidrio. Soñaba que yo tambien vivia ahi y que todas las mañanas podia tomar cafe en un lugarcito cercano, comprar libros todos los dias y tener un cuartito en un viejo edificio del centro historico. Amontonar cientos de libros en los libreros, las mesas y en el suelo. Tener flores en el balcon y un enorme sillon que hara en las noches de cama.

No necesitare refrigerador, ni cocineta ni nada. Todo podre conseguirlo en un momento abajo.

Habra momentos en que me asome a la ventana para ver a la gente de alla abajo. Y poder entrar de nuevo e ignorar el bullicio para sentarme a leer nuevamente.

La plaza de Santo Domingo me recordo que mucho de lo que sueño lo vi primero por los ojos de Palinuro.





 

Deja una réplica.