Soy un hombre, que por causas del destino, he sucumbido en un cuerpo mas que humano ¡Por eso obro y bendigo a Dios! Mas este vivir oculta mi rostro en hollin procedente de todo ente disfrazado en legitimo.
¿Que caso tiene este rostro si al encontrar mi reflejo solo encuentro un espejismo, un hombre ajeno a mí, que vive y pregona cuerpos que ni yo mismo cargo dentro?
Y al entrar en la agónica vida de una sociedad que reniega raíces que dentro de mí existen, sólo encuentro… tiempo y silencios perdidos… aturdimieno de sentidos… excesos narcotizantes de palabras… alucinaciones visionarias… pasiones de guerra y revolucion… aculturando mis sentidos, típico de un ritual alegorico, de ojos repaginados a través de copias fotostáticas en personalidades e ideales.
¿Qué caso tiene este rostro, si la sonrisa brota de sus labios
causticando mi ignorancia, mi demencia, mi locura… error ajeno a todo ente que a mi costado pasa, docto en la persona legítima,
ajena a mi persona?
Y estas manos mías solo tiemblan de angustia, cortando mis dedos en trozos de carne dispersa, inútil. A como si no fuera necesario otro día más para actuar, llorar… y la mirada reprobadora de la persona legítima que me reprocha mi sonrisa ufana, mis ojos expresivos y cabello espontáneo, escondido tras la máscara de otra persona legítima.





