Sep 30th, 1995 | By DuVeth | Category: Cuentos

Mira al cielo amigo, mira arriba, ¿no sientes cómo alguien nos mira? tal vez un amigo que cesó en su busqueda de la vida. Mira al suelo amigo mira abajo, ¿no sientes algo muy pesado? tal vez un demonio que ahora esté desfigurado. Tal vez un tercer ojo que a los dos nos ponga cojos por mirar tu y yo al cielo que yo escojo debido a un sincero arrojo.

Canta otra vez querido amigo, que nada ni nadie podrá callarte, canta y remata y canta y cuenta cómo alguien que espanta se ha espantado solo, dentro de su alma, dentro de su alma ahora calla, ahora calla y reza sólo, tal vez por sí mismo tal vez por un mundo que este hombre solo ha dejado muerto.

No te quiebres de llanto, con amarguras, tú tambíen extrañas pero luego curas aquella alma triste, ahora desolada, que antes sonreía, que antes abrazaba, que se ensombrecía con llantos ajenos, y que luego moría lentamente con aquella alma que también reía.

¿Que si estoy sola? tu la sabes bien, tu me lo has contado, tu me has inyectado este llanto extraño que salía de tus ojos y yo lo bebía, y yo lo tomaba, y me ensombrecía, y también reía, y al poco rato tambíen se extinguía y ya no vivía sin aquel llanto extraño que de tus ojos salía, bebiendo tu llanto, sintiendo tus sueños.

Leave Comment